El mundo entero
está orientado a los resultados. Siempre nos estamos preguntando: ¿Qué
sucedió?, ¿Cuál fue el resultado?, ¿Cuál fue el marcador final?, ¿Cuánto
costó?, ¿Cuánto tiempo tomó?, ¿Se cumplió con lo mínimo esperado?.
Siempre estamos
buscando los resultados, prácticamente estamos obsesionados con ellos. ¿Pero
cómo y porqué suceden los resultados? ¿Qué es lo que los origina
específicamente?
Queremos saber las
respuestas a estas preguntas porque si algo malo pasa, no queremos que se
repita otra vez y si algo bueno pasa, queremos saber qué debemos hacer para
asegurarnos de que siga pasando.
Todas las salidas
son el resultado de entradas a las que se les afecta por un proceso, más el
error que crea una variación. Un proceso se aplica a las entradas y se obtiene
una salida con cierta variación y ésa es la acción fundamental que cambia una
condición en otra deseada, es la acción que agrega valor para los clientes y
para las organizaciones. Además, es la acción que puede hacer que exista una
mejora continua.
Cuando se entiende
un proceso, se puede afectar la forma en que las entradas son combinadas para
producir una salida, se observa el resultado (salida) y se examinan las
entradas, los procesos, y los errores combinados que lo producen. Se busca
entender que causa las salidas.
Cuando se conoce
la causa, se empieza a tener una posición de control sobre la salida cuando se
produzca en el futuro.
Sin importar la
complejidad, literalmente cada resultado tiene una o más causas. Mientras más
causas se aíslen y se entiendan, más oportunidades habrán de mejorar el
resultado.
En lenguaje de 6
sigma, se dice que conociendo las X’s, la función f y la incertidumbre e, se
puede saber que causa la salida Y. Causa
y efecto.
Según esta
causa-efecto, en una empresa, para mejorar las salidas (productos o servicios),
se tienen que cambiar los procesos (la función f) y combinar las entradas del
negocio de una manera distinta para que se produzca un mejor resultado.
Con 6 sigma, se
analizan los procesos, las entradas, y la variación, y después se implementa la
mejor combinación posible para lograr el objetivo. Al hacerlo, se aplica un
control directo sobre el ambiente, en lugar de permitir que el ambiente tenga
control sobre uno.
Una cosa que
debemos recordar permanentemente, es que SIEMPRE se puede mejorar, siempre hay
una mejor forma de hacer las cosas. Además cuando se analizar y se modificar
las entradas y el proceso, es ser proactivo en lugar de reactivo en la forma de
pensar y de actuar.
Ser proactivo tiene que ver con tomar el
control. Es lo
opuesto a creer que todo lo que sucede, sucede por azar, sin que podamos hacer
nada para influir sobre el resultado.
Aunque no tengamos
control sobre todas las variables, el éxito nunca es el resultado de la suerte
al azar. Si realmente piensas que no hay mucho que puedas hacer para impactar
al mundo, o incluso a tus alrededores más cercanos, te equivocas. Se puede
influenciar casi todo alrededor tuyo de alguna manera.
Así pues, debemos
iniciar el cambio y creer que las variables sobre las que tenemos control son
más que las que están fuera de nuestro control, dejando de lado las excusas
acerca de por qué no podemos hacer algo (que es una justificación para la
mediocridad) y debemos darnos cuenta que hay mucho más de lo que podemos
imaginar. La pro-actividad debe ser el combustible que alimente el cambio
controlado hacia un mejor resultado.

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